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Una ruta por la vida, una ruta por el trabajo digno de los agricultores

 

En esta isla, en esta tierra de recurso naturales, aparte del cemento y el piche existe una forma de entender el progreso, el desarrollo y el bienestar de las personas, y eso lo pudimos comprobar en una ruta organizada por unos agricultores ecológicos del sur de Tenerife, para mostrar a sus clientes y personas que acudimos a ese encuentro, como se puede dignificar la producción de los bienes esenciales de la tierra sin tener que acabar con ella, sino conviviendo con ella.

 

La ruta partió de Guía de Isora a las nueve de la mañana, en dos guaguas pequeñas, para poder acceder a los interiores de las distintas fincas, ya que para la producción ecológica no se precisan autopistas, trasladándonos a una finca en el Valle San Lorenzo, comprobando como se produce hortalizas ecológicamente, realizando sus propios viveros, haciéndonos eco de la calidad de vida que impulsa todo lo que rodea estas producciones agrícolas.

 

Continuamos para visitar otra producción, esta vez de papayas, principalmente, en la zona de “La Chiquita” en Guía de Isora, y donde el tacto olfativo quedó maravillado al oler el proceso de producción del pan de forma artesanal y tradicional, allí comprobamos atónitos como coordinadamente se realizaba el proceso de la elaboración del pan, su cocido y su retirada el horno, con la sabiduría adquirida por el traspaso de padres a hijos en varias generaciones, todo ello en un entorno rural donde la cabaña ganadera tiene un lugar destacado, no sólo para la producción de carne, huevos, leche..., sino para el aprovechamiento del estiércol, abono natural que enriquece la tierra y la vida.

 

La otra parada, quizás la más llamativa, por su profesionalidad, y aplicación tecnológica, fue en una finca en el “Lomo el Balo”, también en Guía de Isora, con un sistema integral de la producción agrícola y ganadera. Los restos de vegetación retirados de otros lugares y de la propia producción, son triturados, sometidos a una primer fermentación para servir de cama a las vacas que con sus excrementos lo convertirán en estiércol necesario para abonar los terrenos donde se siembra los plátanos, tomates viñas, etc. El hecho que de pase por una primera fermentación estos residuos forestales y vegetales, es debido a que en los jardines públicos y hoteleros se suelen sembrar plantas ornamentales que son tóxicas para el consumo animal, y si no se produjese el primer paso de fermentación, el ganado podría consumirlos abocándolos a la muerte y, antes de desecharse por inservible estos restos de vegetación se aprovechan, con el uso del ingenio.

 

En esta finca se puede constatar como se elabora el compost, de forma natural, utilizando un proceso que dejó a todos sorprendido, por la escasez de mal olor y carencia de moscas, que el propietario explicó que se debe a que utiliza bacterias naturales para producir la fermentación y evitar la putrefacción, eliminando de esta manera el mal olor, la aparición de moscas y, que se produzcan brotes de plagas y enfermedades. Cuestión que condicionó que los visitantes hiciesen preguntas, tales como por qué el compost continuaba produciendo calor, a lo que contestó que una vez preparado para servir de abono al cultivo continua con el proceso de descomposición y fermentación creando así una mayor riqueza biológica a la tierra y siendo mejor fertilizante a la tierra. Por otro lado nos explicaba que este proceso natural hacía que fuese respetuoso con el medio ambiente, al eliminar el proceso de ir removiendo los restos vegetales durante el transcurso de elaboración, contrario de un proceso industrial, no se emite gas metano al aire, un gas efecto invernadero. Quedando descartado por este sistema natural.

 

Esta finca pionera en Canarias en sistemas de reciclaje de residuos vegetales, está certificada por varios organismos europeos, pero nunca ha sido objeto de un estudio pormenorizado para su implantación en otros lugares, tampoco hemos comprobado que la administración pública la tome como ejemplo para su implantación en otros lugares de las islas, desgraciadamente porque no produce ni piche ni cemento.

 

La ruta termina en Chío, en la finca “Las Dulces”, donde disfrutamos de una comida natural en conversación con todos los amigos allí reunidos, disfrutando de un momento agradable comentando todo lo visto en la ruta y animándonos a realizar otra por distintas fincas, algunos, eufóricos por la sensación vivida, apuntaban en realizare esta experiencia de forma periódica a otros puntos de la isla.

 

La emoción también llegó en esta jornada, cuando se les hace entrega a tres personas de una pieza de alfarería aborigen, por su trabajo y dedicación en fomentar la agricultura ecológica en la isla. Como han hecho que este sistema se esté implantando en la isla, así como por su defensa de proteger, defender y fomentar la agricultura y la ganadería en esta tierra, donde los que no suene a construcción parece que no debe fomentarse, enviándolo al ostracismo total.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Llegada a la finca en Valle San Lorenzo


Producción de los propios viveros


Los visitantes observan toda la finca


Cultivo de papaya


Paseando por el interior de los cultivos de papaya


Ganado, unos miembros más de la finca


Elaborando el pan de forma artesanal


El pan una vez elaborado


No se perdió la oportunidad de probar el pan recien hecho


Platanera ecológica


Todos atentos a las explicaciones del propietario de la explotación agrícola-ganadera


Las vaca, parte del proceso ecológico de la producción


Lugar donde se almacena el compost


Almacenamiento de restos vegetales, materia prima de la elaboración del compost


Comida en Chío (finca las dulces)


Acto de homenaje